
92 días nos quedan para encontrarte de nuevo tras 18 años separados.
Gracias a un hermano de San Juan de la Palma este Domingo de Ramos volveremos a ser compañeros de Estación.
Ventana abierta a comentarios y opiniones de actualidad. Con especial énfasis en los siete días de la fiesta grande de Sevilla: Semana Santa. "La vida en siete días" es un nuevo vídeo de creación propia sobre la Semana Santa de Sevilla.

"En la calle de la Amargura"
Oyense los rumores del cortejo que conduce al Redentor. Los primeros compases, que sustituyen al tema fundamental de la obra, describen la omnipotencia de Cristo. Continúa el poema con el desarrollo del tema inicial.
Ya la oímos. Es la melodía de nuestros recuerdos. La oímos a lo lejos, con ese mutismo que sus propias notas susurran. Es la melodía del consuelo a una Madre. Es nuestra melodía.
Es la casa de tus abuelos, el olor a incienso, la saeta de centeno en una radio, es el perfume que se adivina del azahar, es el ensayo de costaleros, es el cambio a ropas de hebrea, es la primera torrija, es el olor a miel, unos palcos que se montan, un pregón, un besamanos y un besapiés, una mañana soñada todo el año, unos reposteros que se planchan cambiando su olor a cómoda antigua por su orgullo grana que evoca; una pegatina en la solapa, un alfiler que prende un niño, unas palmas que se tambalean a lo lejos, un altar de insignias impaciente, …
¿No la oyes?
Constituye el segundo motivo una frase de apacible dulzura, inspirada en las consoladoras palabras de San Juan a la Virgen, esta frase llega a su más alto grado de sonoridad. Seguro que ya la sientes dentro, seguro que oyes hasta sus bambalinas, que hueles la cera del cirio, que pasas una a una las cuentas de tu rosario, que ves un andén un Lunes del año; que ves alejarse un palio y mientras la sientes se cae sin querer esa lágrima por no comprender qué diálogo estás viendo, qué corona, qué manto, qué Discípulo tan amado intentando sacar algo de fuerza para quitar tanto dolor; seguro que ves una calle con un convento y unas hermanitas arrodilladas, seguro que si cierras los ojos oyes.
Seguidamente comienza el tercer motivo, en forma de Coral, en pianísimo, evocador de los rezos de los creyentes, y es interrumpida varias veces por las trompetas romanas.
Ahí vemos el andar costalero, yo lo he dado ahí, en esa oscuridad, en ese sentimiento que 30 personas sólo lanzan como una sola, sólo pasa cuando se oye lo que evocamos ahora, sólo pasa ahí, debajo Suya; el ritmo que damos, el ritmo que suena en nuestra vida cofrade, ese paso al frente, -¡poco a poco valientes!-, esa borla que choca con el varal una y otra vez como cada una de nuestras lamentaciones en la vida. Cuántos recuerdos mientras la oímos y la adivinamos en nuestro ser: la mudá del paso del Señor, una papeleta de sitio, un donativo para cera y flores, un ajetreo de Iglesia, un paso que se monta, unos varales que se limpian, una plata que reluce su ocultismo de vitrinas, unas bambalinas que ya suenan, un manto que se despliega, unos respiraderos que sueñan su paz solo despierta de pronto con bullicio, una iglesia que rebosa, una voz de un capataz, unos pies que rachean, un costal que se ajusta, una faja que se ciñe, un cirio que se enciende; un incienso que dibuja volutas en el aire intentando llegar, intentando tocarla, intentando besarla… Continúa el Coral en fortísimo.
¿No la oyes aún?, es una túnica que se plancha, un capirote que se prueba, un cinturón que se compra, unas sandalias que se arreglan, es ese costalero que a lágrima viva llora una cuaresma mientras mira su brazo roto, son tantas lágrimas derramadas mientras ves los pasos quietos y oyes la lluvia caer fuera, ¿La oyes? tiene el nombre de lo que ahí se siente, dentro de la iglesia, en esos Domingos lluviosos.
¿La has oído?
Oyéndola la veo. Es mi Madre.


"Adaptamos el Misal a nuestra liturgia sevillana, y si en él leemos que el Adviento es el tiempo de recordar a Juan el Bautista, vamos a su templo el 21 de noviembre, no a oír su palabra áspera, sino a verla en ese espejo de los dolores de la Pasión que es el rostro de la Amargura. Si es el tiempo de la meditación sobre la espera de María, vamos esa misma tarde a felicitar en su día a la Virgen sevillana mas íntimamente bella, a la que aun en su dolor conserva la huella luminosa de la simple felicidad de la casa de Nazaret, antes de que el Hijo la abandonara; a la dulcísima madre de la Presentación, Nuestra Señora del Magnificat, que con su santa sencillez desbarata toda soberbia, derriba de su trono a los potentados y despide vacíos a los ricos. Esta es la mujer sencilla y buena que la ciudad idealiza como la Pura y Limpia, completando el saludo de Isabel "bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre" con el "bendita sea tu Pureza" escrito sobre su capilla del Postigo y proclamado en los muros de San Antonio Abad, donde se asocia este misterio al dolor."
Carlos Colón Perales (Pregón de Semana Santa. 1996)
La Virgen Sevillana más íntimamente bella. Nuestra Señora de la Presentación.