lunes, 24 de agosto de 2009

Volvemos al tema de las hermanas nazarenas


Escribía José Cretario ayer en ABC, en su sección “Chisporroteos”, sobre las hermandades que están en proceso de incorporar hermanas en sus filas de nazarenos y las que aún quedan por plantearlo. Entre las primeras se encuentran El Amor, el Gran Poder y Las Penas; quedando tres como son El Silencio, la Quinta Angustia y el Santo Entierro que aún ni se atisba movimiento alguno para esta incorporación de las hermanas. Incluso la Hermandad de la Quinta Angustia ni siquiera les permiten acudir a la comida de Hermandad; cada uno en su casa hace lo que estima oportuno y no voy yo –válgame Dios- a valorar estos hechos.
Lo que sí se nos viene a la cabeza es que, con lo que ahora se habla de la posible retirada de nuestro Cardenal al haber cumplido los 75 años, y siendo éste el que más ha ocupado la “silla arzobispal” en Sevilla, con lo que eso conlleva, y siendo éste el que en el año 1996 promulgó las actuales Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías, que contenían el “espíritu” de la integración de todos los hermanos sin distinción de sexo en las filas nazarenas; choca que aún haya hermandades levantando una bandera de insulsa tradición y manchen con ello la labor que el Prelado ha intentado hacer en el seno de las Hermandades. Muchas adecuaron sus reglas sin problemas, otras con algunas dudas, pero en el sentir de la inmensa mayoría ha estado el “fabricar” en el ánimo de los cofrades el hecho de que sea tremendamente normal que en la Estación de Penitencia participe todo aquel hermano o hermana que lo desee.
Ahora, cuando el número de hermandades que quedan por adaptarse al resto es notoriamente reducido, la tortilla debe dar la vuelta y convertirse en una carrera para no ser la última Hermandad en llegar al sentido común. Para mí; -ojo, para mí-; la última corporación que incorpore a todos los hermanos con todos los derechos sin distinción de sexo será simplemente eso, la última en el más deplorable de los sentidos.


3 comentarios:

Humilladero dijo...

Tiempo han tenido, ganas, pocas...
Incomprensible ya en los días que vivimos.
El absurdo máximo se recoge en la comida de *semi-hermandad* de la Quinta, o la separata para la Protestación de Fe en las Penas.
De vergüenza.
Saludos

Anónimo dijo...

El culpable de todo eso no es otro que el cardenal, por no haber aplicado sus normas diocesanas. Si hubiera tenido igual interes en este tema que en asuntos económicos (fondo diocesana, hermandades como asociaciones públicas)otro gallo hubiesra cantado.

Pero como eso no se puede decir pq es politicamente incorrecto

Eduardo

La verdad esta ahi fuera dijo...

Antonio esto se hubiese arreglado hace años con un buen baculazo desde la plaza Virgen de los Reyes.

De todas formas ya poco arreglo tiene el tema, salvo que parece que seguimos anclados en la edad media para algunas cosas.